JALAR Y EMPUJAR

Un sensor determina la posición de la punta del dedo frente a la pantalla y envía los datos a un programa que implementa una simulación de un sistema dinámico. El programa compara la posición del dedo con la de un cuerpo de la simulación y, cuando está suficientemente cerca, guarda un cuadro de la cámara y calcula la distancia entre la posición del dedo y la del cuerpo. La posición del cuerpo es exacta y la posición del dedo es errática así que es casi imposible que coincidan completamente. Esta diferencia es sumada a la posición del cuerpo para calcular el siguiente paso de la simulación. De esta forma, el dedo dibuja la trayectoria del cuerpo, pero a la vez determina, con su error, su(s) trayectoria(s) futura(s). Otro programa compara dos instancias de la misma simulación: la primera únicamente depende de sus valores iniciales, como es usual, y la segunda (que inicia igual que la primera) incorpora el error del dedo en cada uno de los pasos fotografiados en el primer programa. Con el tiempo, las trayectorias de las dos simulaciones divergen.

DAVID PEÑA

A través de medios deliberadamente variados (escultura, dibujo, video, electrónica y programación) y de procesos influenciados por lógicas propias de la computación, su obra se interesa por problemas fundamentales de la percepción humana y algunos de sus límites naturales y sociales: memoria, escala, el color negro, historia, ideología y diversos regímenes de representación, información y conocimiento. Su obra reciente se ocupa de la tensión entre visión y tacto y de la mano como órgano perceptivo, expresivo y de acción.