En Roma los augurios eran positivos o negativos en función del lado derecho o izquierdo, respectivamente, por donde se ejecutaba el vuelo de las aves (aunque, según los rituales, unas veces la izquierda, otras la derecha eran el signo favorable). Así pues, si los malos augurios eran aquellos en los que las aves venían por la izquierda, una metáfora para referirse a algo malo es nombrar el lado por el que vienen los malos augurios, es decir, el lado siniestro.